Mitos de las SA-IA (Parte 2): ¿Es verdad que las Sociedades Automatizadas destruyen el empleo en Argentina?
Por JUAN PABLO ROJAS – Abogado argentino dedicado al Derecho Corporativo Tecnológico, Constitución y Diseño de Sociedades Automatizadas y DAOs, e Ingeniería Jurídica Legislativa.
Mitos de las SA-IA (Parte 2): ¿Es verdad que las Sociedades Automatizadas destruyen el empleo en Argentina?
Uno de los argumentos más repetidos por los sectores conservadores frente al proyecto de reforma de la Ley General de Sociedades es que las Sociedades Automatizadas (SA-IA) son vehículos de pura especulación que atentan contra el trabajo real. Como se trata de estructuras capaces de operar sin la intervención directa de dependientes humanos en su giro ordinario, se asume apresuradamente que su aprobación dejará a los ciudadanos fuera del mapa laboral.
Esta idea no solo denota un profundo prejuicio hacia la eficiencia tecnológica, sino que es fácticamente falsa.
Las Sociedades Automatizadas no prohíben la intervención humana ni destruyen el empleo; por el contrario, actúan como un poderoso catalizador que dinamiza la economía real y multiplica el trabajo en los sectores tradicionales.
El mito de la «empresa fantasma» frente a la ley.
Para empezar, el derecho comercial argentino jamás ha condicionado la validez de una persona jurídica a la obligatoriedad de generar una nómina mínima de empleados directos. Desde hace décadas, figuras plenamente legales como las sociedades holding, las empresas intensivas en capital (fábricas robotizadas) o los fideicomisos financieros operan con absoluta legalidad orientadas a la producción o intercambio de bienes y servicios, distribuyendo utilidades y tributando al erario público sin requerir un piso de contratación humana.
Calificar a la optimización de procesos mediante software como «especulación nociva» es un contrasentido económico. Estas sociedades reducen fricciones transaccionales, inyectan liquidez al mercado y generan riqueza imponible sujeta al Impuesto a las Ganancias, financiando al Estado de una manera mucho más eficiente que los modelos analógicos tradicionales.
El efecto multiplicador: El caso de un Marketplace de vinos en Mendoza.
Para entender cómo la automatización genera empleo real, analicemos un ejemplo práctico y cercano: un marketplace de vinos de alta gama estructurado como una Sociedad Automatizada en Mendoza, Argentina.
Imaginemos que el algoritmo de esta empresa se encarga, de forma 100% automática, de escanear el mercado, buscar precios y comprar vino directamente a bodegas mendocinas. El software gestiona los pedidos, ejecuta los pagos mediante contratos inteligentes, alquila un depósito físico para el stock, publica las botellas en una tienda online global en distintos idiomas, procesa las ventas al exterior y contrata el transporte internacional.
Aunque el giro ordinario del negocio (la compraventa y la logística administrativa) esté automatizado y no requiera de un gerente de carne y hueso firmando papeles a cada minuto, el impacto en el empleo humano de la región es arrollador:
Genera más empleo directo e indirecto en las bodegas locales porque sus ventas se multiplican.
Dinamiza el sector del transporte y fletes que traslada las cajas desde la bodega al depósito.
Requiere los servicios de despachantes de aduana, contadores públicos para la ingeniería fiscal y operarios en las empresas de correo.
Atrae divisas genuinas al país que se vuelcan en la economía local.
Sostener que la automatización de la burocracia destruye el trabajo es una visión infantil. El software no elimina el empleo: elimina la pérdida de tiempo. Al hacer que los negocios se ejecuten a la velocidad de la luz, las SA-IA expanden el mercado, permitiendo que los profesionales humanos se concentren en las áreas de mayor valor agregado, creatividad y desarrollo estratégico.
En el próximo artículo: La soberanía judicial en juego. Desarmamos el mito de la prórroga de jurisdicción internacional. ¿Es verdad que someter los conflictos tecnológicos a tribunales extranjeros debilita a la Argentina? Analizamos las reglas del Derecho Internacional Privado.
Sobre el Autor:
Juan Pablo Rojas es abogado dedicado al Derecho Corporativo Tecnológico, consultor estratégico y fundador de su propia firma legal orientada al ecosistema Tech y a otras áreas jurídicas innovadoras. Su práctica profesional se centra en la constitución y diseño de Arquitectura Legal para Sociedades Automatizadas por IA en Argentina, el despliegue de DAO Legal Wrappers, implementación de programas de Compliance de Código, Ingeniería Legislativa para el diseño de nuevas leyes en Argentina, entre otros temas de consultoría jurídica.
Dr. Juan Pablo Rojas Pascual.
Abogado. Mendoza, Argentina
Contáctenos. Podemos resolver su problema hoy.



